La justicia, la pena de muerte… y el misterio de los “diez mandamientos”
¿Por qué nos dijeron que solo eran 10 los mandamientos de Dios, incluyendo este mandamiento?
Pero excluyendo este otro mandamiento:
Éxodo 20:5
“No te inclinarás a ellas ni las honrarás”.
Cuando alguien comete un crimen atroz, ellos se oponen a la pena de muerte contra el criminal diciendo que Dios dijo: “No matarás”.
Después te piden arrodillarte cada domingo ante sus imágenes.
El Imperio romano no deseaba justicia; fue hostil con ella y adulteró muchos de sus mensajes en sus concilios. Por eso la Biblia también niega el “ojo por ojo” (Mateo 5:38-39).
Exigir la pena de muerte para crímenes extremos no es odio arbitrario, sino una afirmación de que la vida del inocente tiene prioridad moral. Un Estado que pretende regular las emociones -prohibiendo incluso la repulsión moral- deja de impartir justicia y pasa a imponer dogma.
La religión que fue perseguida estaba dirigida a quienes aman y guardan los mandamientos de Dios, porque para los justos esos mandamientos no son una carga. Sin embargo, cuando el Imperio romano impulsó una religión universal, comenzaron a relativizarse leyes como las alimentarias, llegando incluso a llamar “débil en la fe” al que se abstiene de ciertos alimentos.
Pero si abstenerse de alimentos prohibidos es “debilidad”, entonces los siete hermanos macabeos, que prefirieron morir antes que violar la ley, tendrían que ser considerados débiles, lo cual contradice el sentido mismo de su martirio (2 Macabeos 7). Esto señala que mensajes como los de Mateo 15:11, 1 Timoteo 4:1-5 y Romanos 14:1-23 no provienen de la fe original, sino de un proceso posterior de universalización y sincretismo.
Universalizar una fe exclusiva para los justos (Salmos 118:20) es lo que ya antes quiso hacer el rey adorador de Zeus, Antíoco IV Epífanes, antes de asesinar a los judíos que se negaron a comer carne de cerdo (2 Macabeos 6), prohibida por la ley que Jesús, como judío fiel al mismo Dios de aquellos siete, no pudo negar ni actuar en rebelión contra ella enseñando a desobedecerla. Él no pudo hacerlo; pero la Roma que lo persiguió sí pudo poner palabras helenistas en su boca.
Los concilios de la Iglesia que más tarde fijaron el conjunto de libros de la Biblia consolidaron ese marco religioso universal, que ya no coincide plenamente con la exclusividad basada en la obediencia estricta a los mandamientos que caracterizaba a la fe anterior. El Imperio no se limitó solo a adulterar los mensajes de los tiempos de Jesús, sino también los mensajes de los profetas y de Moisés.
Por eso pueden encontrarse mensajes injustos en distintas partes de la Biblia. Por ejemplo, en Génesis 4:15 vemos al asesino Caín protegido de la pena de muerte. ¿Cómo podría ser posible que el Dios que dijo “vida por vida” como castigo contra asesinos haya protegido al asesino Caín? Otro ejemplo: Ezequiel 33:13-16 dice que el justo puede volverse injusto y viceversa, pero Daniel 12:10 deja en claro que el justo no puede volverse injusto ni el injusto justo.
Roma incluso inventó a Saulo convertido en Pablo, para luego presentarse a sí misma como transformada de perseguidora hostil de la buena noticia a difusora de una “buena noticia universal”, para cualquiera que acepte sus dogmas y le tribute económicamente al hacerlo. Pero el éxito de la justicia jamás es una buena noticia para los criminales; solo lo es para los justos.
Por eso el amor de Dios jamás fue para todos, sino solo para los justos; por eso solo ellos son los que están inscritos en el libro (Daniel 12:1), los predestinados a ser liberados de estos engaños helenistas:
Daniel 12:1
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.”
¿Crees que Miguel le ofrece la otra mejilla a los príncipes de Persia y de Grecia?
Daniel 10:20-21
“Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.”
Comentario sobre un video acerca de los anunnaki, dioses y extraterrestres ancestrales... No defiendo la Biblia porque no confío en Roma, pero respeto el sentido de algunos de sus mensajes. Y, en ese sentido, ¿qué busca este tipo de videos? ¿Que la gente le rece a esos «dioses»? ¿A esos seres creados, como "lo hacían los antiguos? Eso es idolatría.
Quien promueve la idolatría no busca la verdad: busca clientes. Es más grande de lo que imaginábamos. El justo camina erguido, pero la serpiente odia a quien no se arrodilla ante su religión torcida.








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