Proverbios 29:27 Los justos aborrecen a los malvados y los malvados aborrecen a los justos.
Desde que Roma impuso su versión de los hechos, la narrativa dominante no solo fue: 'Jesús perdonó a sus asesinos', es decir, a los perseguidores romanos, sino también: 'Jesús resucitó, se elevó como un ave al cielo y, desde allí, regresará'. Ambas cosas son falsas, porque Jesús ni perdonó a sus enemigos ni resucitó. Lee Salmos 69: cuando le dan vinagre, no bendice a sus enemigos. Lee Salmos 118: cuando regresa, peca. Si peca, es porque no resucitó; ni se elevó al cielo ni regresará desde el cielo a la vista de todos. Si peca, es porque no sabe la verdad; y si, al volver, no sabe la verdad, solo hay una explicación: murió, no resucitó y reencarna en un tiempo donde su religión ha sido totalmente borrada del mapa; le enseñan mentiras, peca, hasta que redescubre la verdad. Eso solo se puede explicar con la reencarnación. Mira la parábola de los labradores asesinos: allí Jesús menciona su único modo de regresar, que se condice con Salmos 118. El modo descrito en Hechos 1 no encaja con ninguna profecía.
La resurrección de Jesús: Una mentira del Imperio romano.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el domingo es el “día del Señor” porque Jesús resucitó ese día, y citan Salmos 118:24 como justificación. También lo llaman “el día del sol”. Sin embargo, según Mateo 21:33-44, el regreso de Jesús se relaciona con Salmos 118, lo cual no tiene sentido si ya resucitó.
“El día del Señor” no es un domingo, sino el tercer día profetizado en Oseas 6:2: el tercer milenio. En ese tiempo no muere, pero sí es castigado (Salmos 118:17-24), lo que implica que peca. Si peca, es porque ignora; y si ignora, es porque tiene otro cuerpo. Esto no puede ocurrir si se resucita con el mismo cuerpo y la misma conciencia.
Conectando Oseas 6:2 y Salmos 90:4, vemos que la profecía nunca habló de días de 24 horas ni de una sola persona, sino del tercer milenio y de muchas personas: habla de la reencarnación de todos los justos.
El 25 de diciembre no corresponde al nacimiento del Mesías, sino a la fiesta pagana del Sol Invictus, el dios solar del Imperio romano, posteriormente disfrazada como “Navidad” para ocultar su origen. Por eso lo vinculan con Salmos 118:24 y lo llaman “el día del Señor”, cuando en realidad aluden al sol, pues dan culto a su imagen.
Si se les pregunta: “¿Dónde está Jesús?”, ellos muestran Hechos 1:6-11, otro mensaje inventado por Roma, y afirman: “Jesús está en el cielo; ascendió tras resucitar y vendrá desde allí”.
Pero Ezequiel 6:4 ya lo advertía: “Vuestras imágenes del sol serán destruidas”. Éxodo 20:5 lo prohíbe: “No te inclinarás ante imagen alguna”.
Citar estas leyes no me convierte en defensor de todas las leyes bíblicas, pues Roma persiguió un mensaje completo, no solo las enseñanzas de Jesús, que formaban parte de un mensaje sin contradicciones. Por ello, es lógico suponer que adulteró y/u ocultó todo desde la raíz (la Ley y los Profetas).
Existen muchas contradicciones en los libros de Moisés que así lo demuestran: Génesis 4:15 — asesino protegido de la pena de muerte, vs. Números 35:33 — asesino condenado a muerte.
También existen contradicciones en los mensajes de los profetas: Ezequiel 33:13-14 — los justos y los injustos pueden llegar a ser lo opuesto, vs. Daniel 12:10 — los justos y los injustos nunca pueden llegar a ser lo opuesto.
Grecia y su sabio griego son el origen de la doctrina del amor a los enemigos, nunca fue Jesús, ni Jesús tenía el aspecto físico del dios de los griegos:
Jesús jamás perdonó a sus enemigos, sus enemigos nos mintieron sobre él.
Si cuando Jesús regresa peca, entonces es solo en su regreso que se cumple la profecía de la traición contra él, ya que en su primera vida no pecó. Sin embargo, Roma nos dijo que esa profecía ya se cumplió cuando inventaron la historia de un Judas traidor. Mira Salmos 41: el que es traicionado ha pecado previamente; sin embargo, Dios lo apoya en su venganza. Si Dios lo apoya, es porque es justo, lo cual significa que sí es posible que los justos pequen. Esto, a su vez, explica el mensaje en Daniel 12:10: los justos son limpiados de sus pecados.




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